¡Soy un vampiro!... energético

Ruby Soriano | Lunes, 14 Septiembre 2015.

¡Soy un vampiro!... energético

Tiempos de Maktub

Uno de los ejercicios más complicados en la introspección personal es analizarnos a nosotros mismos. Entender todos nuestros demonios y angelicales instintos, es una tarea que se antoja casi imposible y a veces parcial.

¿Cómo podemos enjuiciar nuestras actitudes cuando estamos tan acostumbrados a enjuiciar al de enfrente?

Los llamados #VampirosEnergéticos son una especie que de pronto ha inundado nuestro diario vivir. Casi por inercia recurrimos a decir que aquél o aquella persona que nos incomoda, nos molesta, nos roba energía, será víctima del karma.

Pero el reto aquí no es ver al de enfrente, sino aceptar cuántos de nosotros somos los “dráculas energéticos” que se niegan a reconocerlo.

Cuántos de nosotros robamos esa buena energía a la gente que está cerca de nuestro entorno. Responder la disyuntiva se hace más sencillo cuando vemos nuestra negatividad al reconocer los logros de amigos, parientes, seres queridos.

La crítica que emitimos de manera inmediata cuando sabemos de los logros de aquellos que vienen a compartirlos con nosotros.

¿Reconoces tu egoísmo cuando decides no compartir y quedarte con un todo?

Es cruento mirarnos en el espejo de nuestras bajas pasiones, donde la envidia nos corroe cuando intentamos ignorar los triunfos que no son nuestros.

Nuestra naturaleza humana es ésta; todos tenemos estos exabruptos que dejan salir lo peor de la egolatría.

Es entonces cuando con la mayor frialdad tenemos que tomar la estaca y darle un apabullante encontronazo a ese vampiro interno que anda robando la energía de los que están cerca de nuestros afectos.

La negatividad, crítica, envidia, egoísmo y egolatría son los condimentos perfectos para convertirte en una persona que vive de las energías ajenas. El inconveniente es que tarde o temprano, el efecto resulta contraproducente, cuando nos damos cuenta que hemos perdido tiempo, viviendo emociones ajenas.

No es muy halagador ser ladrones de buena energía; el antídoto es único y apabullantemente doloroso para nosotros mismos.

Cada vez que vayamos a ciegas con toda nuestra carga de negatividad y egoísmo a denostar o criticar a los de enfrente, recordemos que sólo estamos proyectando todas esas carencias que existen en nuestro interior.

Tómate unos  minutos de tranquilidad, reflexión y confiesa lo que tal vez no quieres ver... ¿Eres o has sido vampiro energético?

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