Celebrar el sufrimiento, una forma de meditar: Osho

Revista Ser | Martes, 14 Julio 2015.

Imagen tomada de osho.com

Cuando digo disfrútalo, no quiero decir que te vuelvas masoquista; no quiero decir que crees tu propio sufrimiento y disfrutes con él. No quiero decir continúa, salta de un acantilado, hazte unas fracturas y luego disfruta con ello. No.

No estoy diciendo que seas un masoquista, digo simplemente que el sufrimiento está ahí. No necesitas buscarlo. Ya hay bastante sufrimiento rondando por ahí, no necesitas buscarlo. Ya hay bastante sufrimiento rondando por ahí. La vida, por su misma naturaleza crea sufrimiento. Las enfermedades existen, la muerte existe, el cuerpo existe. Debido a su misma naturaleza, se genera el sufrimiento. Míralo, obsérvalo con ojos muy desapasionados. Míralo: cómo es, qué es lo que sucede. No te escapes.

La mente dice de manera inmediata:' Escápate de aquí, no lo mires', pero si escapas entonces no vas a ser feliz.

Así que: la próxima vez que te enfermes y el doctor te pida que permanezcas en la cama, prueba el método: Cierra los ojos, descansa en la cama y simplemente observa la enfermedad. Obsérvala; en qué consiste. No intentes analizarla, no inventes teorías, simplemente obsérvala;¿cómo es? Obsérvalo: todo el cuerpo cansado, febril; obsérvalo.

De pronto notarás que estás rodeado por la fiebre, pero hay un punto muy fresco en tu interior. La fiebre no lo puede tocar, no puede ejercer ninguna influencia. Puede que todo el cuerpo esté ardiendo, pero este punto de frescura no se puede tocar.

Así que, cuando estés en la cama, con fiebre, ardiendo, con el cuerpo en brasas, míralo, simplemente. Al observar, regresarás a la fuente. Observa, no hagas nada... ¿Qué puedes hacer? Tienes fiebre y tienes que pasarla; es innecesario luchar con ella. Estás descansando, y si luchas con la fiebre, te pondrás más febril, eso es todo. Así que obsérvalo.

Al observar la fiebre te refrescas y entre más observas, más te refrescas. Solo por observar llegas a la cumbre, una cumbre tan refrescante que hasta los Himalayas sentirán celos: ni siquiera sus cumbres son tan refrescantes. Este es el Gourishankar, el Everest interior. Y, cuando sientas que la fiebre ha desaparecido...nunca la has tenido realmente, sólo ha pasado por el cuerpo, muy, muy distante.

Existe un espacio infinito entre tú y tu cuerpo, un espacio infinito, digo. Existe un vacío insalvable entre tu cuerpo y tú. Además, todo el sufrimiento existe en la periferia. Los hindúes dicen que es un sueño, debido a que la distancia es muy vasta, insalvable. Es como un sueño que ha sucedido en otro lugar, no te ha sucedido a ti, si no en otro mundo, en otro planeta.

Cuando observas el sufrimiento, de repente ya no eres el que sufre, y empiezas a disfrutar. A través del sufrimiento llegas a tener conciencia del polo opuesto, del dichoso ser interior. Por tanto, cuando digo disfruta, estoy diciendo: Observa. Regresa al origen, céntrate. Entonces, súbitamente, no hay agonía, solo existe el éxtasis.

Aquellos que viven en la periferia existen en la agonía. Para ellos no hay éxtasis. Para aquellos que han llegado a su centro no existe la agonía. Para ellos solamente hay éxtasis.

Cuando digo que rompas la copa, se está rompiendo la periferia. Y cuando digo que te quedes completamente vacío, es para que regreses a la fuente original, porque nacemos a través del vacío y regresamos al vacío. Vacío es la palabra, realmente, que se debe utilizar en cambio de Dios, porque con (la palabra) Dios empezamos a sentir que existe alguna persona. Por eso Buda nunca utilizó 'Dios'; siempre utilizó sunyata-vacío, la nada. En el centro eres nadie, la nada, sólo un vasto espacio, eternamente fresco, silencioso, dichoso. Por tanto, cuando digo disfruta, estoy diciendo observa y disfrutarás. Cuando digo disfruta quiero dar a entender: no te escapes.

Osho: Un pájaro en el alero