Cerrar ciclos en la vida para vivir en el Presente

Ana Giorgana | Lunes, 27 Febrero 2017.

Imagen tomada de internet

Una gran cantidad de autores dedicados al desarrollo personal ha hecho hincapié en el hecho de terminar las experiencias, de cerrar ciclos o cerrando círculos.

Cerrar Ciclos es una necesidad humana. Al apreciar el presente, la oportunidad del momento, de percatarnos de que alguna relación se terminó, un trabajo se acabó, una aventura de vida está por terminar estaremos empeñados en detener el fluir no solo de la vida, del amor, de las nuevas experiencias.

La dificultad de Cerrar Ciclos lleva a experimentar sentimientos desgastados: tristeza, ansiedad, recuerdos, depresión y una profunda nostalgia.

Se ha comprobado que vivir en el pasado o reviviendo sentimientos nocivos por largo tiempo daña severamente la salud física y emocional. Una gran cantidad de enfermedades crónicas se anidan en estos estados de ánimo.

La negativa a Cerrar Ciclos implica pérdidas importantes: de tiempo, de salud, de experiencias, de sentido, de existencia, de estimar todo aquello que sí se tiene, y que aún permanece a nuestro lado.

No Cerrar Ciclos es vivir anestesiados de dolor. Vivir en déficit, en la carencia de lo que ya no está.

El sufrimiento por no Cerrar Ciclos deja una huella de intranquilidad en nuestros días y en nuestras noches.

La realidad no puede modificarse, las cosas son así, habrá que asumir la nueva realidad en nuestra vida.

Cuando es preciso Cerrar Ciclos:

1.- Cuando una relación ya no funciona

2.- Cuando ya no es posible vivir en un lugar determinado

3.- Cuando un trabajo se agotó

4.- Cuando existe una pérdida de la salud

5.- Cuando nos enfrentamos a la jubilación

6.- Cuando nos enfrentamos al ciclo vital de la vida.

El ciclo de la vida implica cerrar círculos, puertas, ventanas y experiencias. No existen caminos diferentes que el de soltar amarras y seguir, continuar.

El presente se empaña con los recuerdos, las tristezas y las añoranzas. Llorar a los que no están, a lo que se ha ido y lo que no será de nuevo.

No Cerrar Ciclos es mantener la fe ciega de que todo volverá a ser como antes. Nada puede ser como ayer. Hoy es hoy. Y ese es el resultado de vivir, PONER PUNTO FINAL A LAS EXPERIENCIAS.

Sí vivo allá, entonces no estoy acá y con el tiempo también lo lamentaré.

Aprender del ayer es una forma de vivir en el presente. Tomar lo significativo y emprender la partida. La vida no tiene regresos. El río fluye y no se detiene, la tierra gira y no se para, el día le continúa a la noche y así sucesivamente.

Si el flujo de la vida es de esa manera, entonces:

¿Por qué insistimos en lo contrario?

Porque en el presente nos quedamos con:

-           palabras no dichas,

-          corajes sin manifestar,

-          silencios tortuosos,

-          sentimientos escondidos.

No expresar es una forma de sumergirnos en las tinieblas borrosas del pasado que no podrá volver.

La desesperación toma lugar y aun así insistimos.

Cierra las puertas y avenidas frente a lo que ya no puede ser. Nada se construye en el pasado, solo en el momento presente.

Caminos para lograrlo existen, la psicoterapia es una buena manera de respetar tus límites y tiempos. Un balance es lo más adecuado y tomar lo mejor que de ti mismo bajo cualquier circunstancia.

Un libro que te puede ayudar: Cerrar Ciclos en la vida: un camino hacia la libertad emocional.

A mí puedes contactarme a través de nuestra página de cecreto.com o de nuestro formulario para terapia en línea.