La importancia del dolor y la incomodidad

Gina Tager | Miércoles, 25 Enero 2017.

Imagen tomada de internet

¿Por qué insisto tanto en la importancia del DOLOR y la INCOMODIDAD como medios de crecimiento?

¿Qué no se supone que mi chamba es ayudar a que la gente se sienta bien?

¿Qué no he promovido el concepto del EQUILIBRIO?

¿Qué es realmente el EQUILIBRIO?

Desgraciadamente creo que hoy en día cuando pensamos en equilibrio nos viene a la mente una chica joven, con cuerpo esbelto y atlético, una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, haciendo perfectos malabares para poder tomarse un jugo verde y/o una rica ensalada, a la vez que tiene un trabajo exitoso, medita, es la perfecta ama de casa, una madre eternamente sonriente y que siempre sabe qué hacer, y llega a la noche con toda la energía y sensualidad para pasar tiempo de calidad con el afortunado marido.

No pretendo ser sexista, pueden fácilmente voltear la imagen cambiando el género.

Todos sabemos del macho Alfa, cuidadoso de su imagen, su salud, su cuerpo, financieramente exitoso, bomba de testosterona y a la vez sensible para con nuestras necesidades como mujeres, que nos vendría a la cabeza.

Por supuesto que ninguno de estos dos espléndidos personajes sabrá jamás lo que es sentir incomodidad, enojo, desorientación, confusión, frustración, miedo, ansiedad, etc…

No lo saben porque esto rompería su imagen de figuras perfectas, casi mitológicas, que sirven para darnos la idea de lo que “deberíamos de ser”.

Sé que por ahora ya vieron por dónde viene el problemita

Nos hemos inscrito en una carrera de tiempo cuya meta es convertirnos en estos seres fantásticos, y cuya realidad es un estado eterno de frustración y confusión, totalmente paralizantes, por nuestra imposibilidad para lograrlo.

¿PERO QUÉ TAN MAL ESTAMOS QUE NO LO LOGRAMOS?

¿QUÉ HAY DE MALO EN NOSOTROS?

La respuesta es simple… NADA, simplemente somos HUMANOS.

Humanos perfectamente imperfectos jugando un juego llamado Vida QUE AÚN NO HEMOS LOGRADO ENTENDER.

¿Cuándo fue la última vez que en uno de estos momentos de calma, felicidad, donde todo parece salirnos bien, dijeron: “Mmm… creo que es hora de salirme de este paraíso y partirme el lomo para descubrir y aprender cosas nuevas de mí mismo y crecer como persona. Como que me vendrían bien un poco de llanto y reflexión.”

¿Si estuvieras libre de retos con tu cuerpo, la comida y tu Vida, te darías el tiempo para trabajar en tu crecimiento personal?

¿Te darías la oportunidad de cuestionar tus actos, pensamientos y hábitos?

¿Lo habías pensado?

¿Quién, en su sano juicio se avienta al vacío, sin protección, por placer?

Al final, no nacemos sabiendo dar el salto…

Y ahí es donde entran estos viejos amigos llamados dolor y sufrimiento, disfrazados de nombres tan variados como: frustración, ansiedad, aburrimiento, depresión, enojo, etc…

Son los detonadores de cada brote de crecimiento que tenemos como personas.

Son algo así como el amigo incómodo que te da el empujón para el salto.

Simplemente que hemos aprendido a verlos como el enemigo, cuyo objetivo es detener esta carrera destinada a convertirnos en personajes de fantasía en vez de los compañeros de viaje que realmente son.

¿Qué se busca de las caídas?

Que cada vez aprendamos a bajarlas mejor.

Que con cada una de ellas obtengamos una herramienta nueva de la mano de nuevos retos.

Se trata de irnos haciendo expertos en este juego.

Creo que ayudaría a empezar a definir qué viaje y qué carrera elegimos como propia.

¿La fantástica donde sabemos que el premio es inalcanzable, pero es socialmente aceptada y promovida?

¿O la REAL, donde somos seres humanos de carne y hueso, cuyas facetas son tan variadas como las tonalidades de grises que nos llevan del blanco al negro?

Es por eso que hago y seguiré haciendo tanto hincapié en la importancia de estos dos grandes aliados.

Sé que puedo ser incómoda y socialmente cuestionada, pero mi meta real es crear un lugar de autenticidad donde dejemos de castigarnos y recriminarnos por ser lo que somos, SERES HUMANOS perfectamente imperfectos, haciendo lo mejor que podemos y evolucionando en cada paso.

¿NUESTRA META?

Convertirnos, día a día, en una mejor versión de NOSOTROS MISMOS.

No hay meta real, porque este juego es cíclico.

¿EL MEDIO?

Los retos que presentamos con la comida, el cuerpo y la Vida.

Sigamos entonces hablando de equilibrio.

Sigamos entonces hablando de bienestar.

Porque esos dos se encuentran cuando nos conocemos en nuestras diferentes y variadas facetas.

Porque esos dos se encuentran cuando nos aceptamos en nuestra TOTALIDAD, en nuestra REALIDAD.

¿Qué mejor manera de hacerlo que empezar por aquellas facetas de las que nadie quiere hablar?

¿Puedes ver el regalo que traen para ti?

¿Puedes abrirte a ellas?

conócete ~ ámate ~ aliméntate

  • Coach en Psicología de la Alimentación

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